Hipotecas particulares

Lo primero que conviene aclarar es que una hipoteca concedida por una entidad prestamista, que no sea un banco, no es una hipoteca entre particulares.

Con hipoteca entre particulares me refiero a que una persona, que no se dedica de manera profesional a dar hipotecas, preste un dinero a otra persona, exigiéndole una garantía hipotecaria para el cumplimiento de la devolución de dicho préstamo.

Es decir, imagina que en vez de pedírselo al banco, le pides a tu amigo que te preste un dinero para comprarte una casa, pero él, con buen criterio, te exige que le garantices la devolución de dicho dinero con una garantía hipotecaria, que es lo que se conoce comúnmente como crédito hipotecario, o directamente, hipoteca.

Esto no sólo es perfectamente legal, sino que es el origen de lo que hoy conocemos por hipotecas y que la inmensa mayoría de personas dan por hecho que sólo las pueden hacer los bancos.

Ahora bien, si con los bancos hay que tener cuidado, aquí hay que ser doblemente cuidadoso, pues a veces, también hay empresas intermediarias que se dedican a comercializar este tipo de créditos entre particulares, y a veces con peores formas que los bancos, lo que complica bastante la situación.

Para encontrar información sobre préstamos privados hay que acudir a un mercado muy opaco y con muchos peligros en el camino. No hay oficinas abiertas al público en las que entrar a informarse, por lo que la primera cautela que deberíamos tener es acudir a un profesional independiente que nos asesore, un abogado básicamente.

Para empezar hay que analizar la necesidad y la situación financiera propia, para valorar la capacidad de endeudamiento propia y la idoneidad, ya que es frecuente que las personas acudan a este tipo de financiación como último recurso, cuando las deudas las estrangulan y no saben cómo salir de ellas. Jamás se debe firmar nada llevado por la presión de la deudas y sin tener plena conciencia y conocimiento de lo que se está haciendo, pues en caso contrario lo más probable es que se esté empeorando la situación.

Las empresas intermediarias suelen ofrecer tipos de interés nominales que van desde un 8% hasta un 16%, con comisiones de apertura de entre un 2% y un 10%, llegando como máximo a financiar el 50% del valor del inmueble.

No obstante tenemos que tener en cuenta que al no estar en un mercado profesional la libertad de pactos es muy amplia, por lo que la condiciones dependerán mucho de los pactos que hagan las partes. Esto junto con el hecho de las importantes cantidades de dinero que se pueden llegar a muy importantes es por esto por lo que es importantísimo que estemos correctamente asesorados por un abogado experto en el tema. Tanto si somos los que prestamos el dinero como si somos los que lo recibimos.

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Enrique Carayol

Abogado.

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